03 diciembre, 2012

Tónica parecida, siguen las crónicas del dr maligno


En el partido del “apartheid”, ya que toda la jornada se disputó en el Pabellón de Balaídos, excepto nuestro partido, que se jugó en el Pabellón del Carmen, pero no en el Central, sino en una instalación accesoria, con una pista de baldosas casi tan duras como la cara de cualquier político y con el piso más resbaloso que la carroza patrocinada por la asociación de productores de aceite de oliva en el día del orgullo gay de Chueca, nos enfrentamos a Amfiv en un duelo que empezó a las 12:00 horas del domingo con un arbitraje correcto que no influyó en el resultado. Ya sé porque la Euroliga se juega por la tarde (para que el entrenador esté presente). El partido era especial por varias razones:

En primer lugar, después de varios partidos ante rivales muy superiores a nuestro equipo,  teníamos enfrente a un rival de “nuestra liga”, recién ascendido después de haberse paseado el año anterior por segunda y que, para este curso, se había reforzado con jugadores jóvenes, rápidos y con conocimiento del juego (para lo que es esta categoría), a fin de no pasar apuros a final de temporada.

En segundo lugar jugábamos contra varios exjugadores Jedys – Suflenorsa (eché de menos a Richyjakovic, en recuperación de su tradicional lesión de ligamentos) y también contra jugadores que compartieron equipo con otros miembros del equipo en otras “franquicias”. Los prolegómenos y la conclusión del partido parecieron una boda-bautizo-funeral y, sólo, faltó ducharnos todos juntos en amor y compañía (esto se frustró porque la organización, para evitar escenas impúdicas, decidió regalarnos agua fría para todos)

En tercer lugar, el partido iba a determinar nuestro futuro en la liga, aún es pronto, pero…, ya que estos rivales iban por encima en la clasificación con 2 victorias de margen, y, en caso de derrota, nos veríamos, prácticamente, abocados a ver pasar la liga en espera de la lucha por evitar el descenso, renunciando completamente a la quimérica posibilidad de pelear por la quinta plaza

Conscientes de la importancia del partido empezamos muy fuerte, con una defensa individual asfixiante y con un ataque basado en penetraciones bastante agresivas con las que logramos, de inicio, distancias más que respetables en el marcador. El partido estaba en el filo, casi a punto de romperlo a nuestro favor, pero, inopinadamente, en un tiempo muerto solicitado por ellos, se introdujeron rotaciones en el cinco inicial y la defensa pasó de individual a zona. Pusimos la alfombra roja, una autopista hacia el aro, y, en un visto y no visto, se pusieron arriba entre 6 y 8 puntos. El arreón final de la primera parte nos dejó el marcador 2 abajo.

La segunda parte siguió una tónica parecida, con escapadas de ellos y nosotros “haciendo la goma”, nunca conseguimos ponernos por delante, lo máximo, empatar en algunas fases del partido. Nos dominaron en el peribasket (ya sabéis, esos empujones en el momento oportuno del rebote que el árbitro no ve, ese par de canastas que te mete el rival mientras atiendes a la lección magistral del árbitro, esa bandeja con grito). Nada que objetar, todos los hacemos, es lícito ya que un solo árbitro no puede verlo todo. Es el juego de la calle, de la viveza, no académico, pero perfectamente válido. Aún así, tuvimos un palmeo para empatar. No pudo ser.

Lo mejor:
- Laralaralara-lerelerelere (la misma canción de siempre)
Lo peor:
- La derrota en sí (acaba con las escasas posibilidades que había de jugar por la 5ª plaza)
- La ausencia del entrenador (mañanas 2 – entrenador 0)

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